El caos se desató cuando los dos hombres comenzaron a atacarse mutuamente.
Aunque existía una clara desventaja en este brutal enfrentamiento.
Ezra era alto y bien formado, pero no se comparaba con Horacio, quien era mucho más grande y corpulento.
Diana los observó con horror, mientras gritaba, clamando por ayuda.
Pero…
No solo observó la pelea y la posibilidad del despido de su querido y preciado amante, sino que también vio la diferencia entre los dos hombres que combatían.
Ezra era