Apenas tocó la cama, Natalia se quedó profundamente dormida.
El sueño la reclamó con premura y se la pasó las siguientes horas soñando.
Los sueños eran variados, ninguno igual que el otro.
Se veía a sí misma corriendo por un gran prado, seguida de sus hijos. Las flores, los pájaros, todo era simplemente hermoso. Risas y aplausos resonaban en el lugar. Pero de pronto, el escenario cambió y se encontró a sí misma sentada en un tribunal.
Natalia se removió en el banquillo de los acusados, mien