No había logrado dormir en toda la noche y con justa razón.
Sus hijos habían estado enfermos y, de alguna manera, se sentía culpable por haberse ausentado la noche anterior. Ahora finalmente había amanecido y sus trillizos aparentaban estar mejor.
Ya había comprobado sus temperaturas encontrándolas normales.
Aun así, había decidido que ese día no acudirían a la escuela y se quedarían en casa en observación.
Natalia no se despegó del lado de sus hijos en toda la mañana.
Cuando la tarde se acerc