Los días siguientes, Natalia se limitó a ignorar a Fabián. Esta labor era bastante difícil considerando el hecho de que casi nunca estaba presente en la casa, pero igual intentó hacerlo con todas sus fuerzas.
Las pocas veces en las que se cruzaron por el pasillo, hizo todo lo posible para aparentar que no existía.
Fabián no mostró señal de verse afectado ante esto y eso le irritó mucho más.
Llevaban casi una semana en este juego de desdeñarse mutuamente, hasta que el hombre en cuestión decidió