Una arruga se formó en su entrecejo de inmediato.
«¿Acaso había nombrado el contrato?», se preguntó, mirándolo ligeramente perpleja.
—Las cláusulas son bastante específicas, aunque me temo que no te detuviste a leer lo suficiente.
Natalia recordó entonces el día en que firmo el documento sin prestar mayor atención a los detalles.
—¿Qué quieres decir? —balbuceó, viéndose sorprendida ante este cambio de escenario.
—Digo que no vuelvas a amenazarme con mandar todo a la basura, porque no lo per