—Maldición —murmuró en voz baja, mientras se bajaba del auto con premura y le daba la indicación a su chofer de regresar a la casa.
Tenía un mal presentimiento con respecto a esta noche, pero no estaba dispuesta a retractarse de su decisión de asistir.
Si permitía que Adriel controlara su vida, ¿entonces qué quedaría de ella para el futuro próximo?
¿Cómo sería su vida de ahora en más?
Sí, iban a casarse, eso era un hecho, pero aún no estaba dispuesta a perder su libertad ni su libre albedrío