El caos se apoderó rápidamente del pequeño espacio.
El resto de las personas se hicieron a un lado, mientras los dos jóvenes estaban a punto de protagonizar una pelea.
—¡Basta! ¡Basta! —exigió Jade, colocándose entre los dos y negando con la cabeza.
Adriel estaba a punto de hacerla a un lado y continuar con el enfrentamiento, cuando la joven puso una mano en su pecho y lo miró suplicante.
—Por favor, vámonos —le rogó con sus ojos brillantes, producto de las lágrimas que amenazaban con salir en