Christopher
La lluvia había cesado, pero el aroma a tierra mojada persistía en el aire. Desde la ventana de mi estudio, observaba cómo las gotas se deslizaban por el cristal, formando caminos erráticos que me recordaban a mi propia vida: impredecible, confusa, pero con una dirección inevitable.
Emily dormía en nuestra habitación. Después de la discusión de anoche, había pasado horas contemplando el techo, incapaz de conciliar el sueño. Mis pensamientos eran un torbellino de culpa, anhelo y mied