CONNOR
Abrí los ojos tras descansar y vi a Jacob sentado en la silla cerca de la ventana. Me estaba volviendo bastante bueno para distinguir a las personas por sus cuerpos o por tener sus rostros en mi visión periférica.
—Tienes una mancha en la camisa, hermano —dije. Mis ojos estaban enfocados en su cara, con los ya familiares puntos negros allí. Abajo, un poco más bajo de donde se centraba mi vista, alcanzaba a distinguir una mancha grasosa.
—¿Ah? —preguntó, dejando su libro y poniéndose la