MEGAN
La puerta detrás de mí se abrió con un tintineo. Me giré y vi al mismísimo hombre. Y venía sonriendo de oreja a oreja. Caminó con seguridad hacia el interior, su bolso tipo mensajero colgado al hombro. Llevaba un traje gris pizarra con una corbata azul, mocasines negros brillantes. Sus ojos estaban ocultos tras unas Wayfarer.
Por supuesto, tenía que verse como salido de una revista.
—Muy buenos días —dijo al entrar al vestíbulo.
—Señor Murphy —lo saludó Liam con una sonrisa—. Qué gusto ve