Se iban a casar.
Habían pasado dos días desde el compromiso oficial que se había realizado en el jardín botánico.
Dos malditos días y Ciabel seguía sin llegar a procesar lo que estaba por pasar.
Mucho tiempo atrás, antes de que su vida se desmoronara, había imaginado que se casaría con un hombre que la amaba, que tendría un gran grupo de amigas, a las que recurriría para contarles las cosas emocionantes que pasaban en su día a día o la forma en la que se enamoraba de su esposo.
Lejos estaba d