Ciabel guardó silencio con preocupación. No estaba segura de lo que estaba pasando, pero la manera seca y automática en la que Damian se retiró fue preocupante hasta para ella. No quería que algo así pasara.
—Estás celosa.
—¿Qué?
Aquella pregunta la sacó de su entumecimiento para volverla a poner ahí. Tenía miedo. Ay dios, a pesar de todo, seguía teniendo miedo de ser abandonada por Damián nuevamente a causa de Clarissa. No era lo que quería, sin duda no.
—Se fue... solo... no lo sé, yo... —