—¿Viniste con quiénes? —preguntó Ciabel con los ojos tan abiertos que hubiera creído que se le saldrían de sus órbitas.
—¿Están aquí? Logan maldición, tenías que decirme sobre esas cosas. No puedes solo operar por tu cuenta sin esperar que los demás quieran participar o no. Eres tan... —Gruñó poniéndose de pie. Caminó a la salida—. Nos vemos luego. Voy a buscarlos y ver qué tal todo, qué está pasando y por qué ninguno de los dos me dijo que vendría.
Se fue sin más. Empezó a sentir que su cora