La pregunta desconcertó a los dos. Ciabel sintió haber recibido una puñalada, por tan repentino planteo y además, reapareció ese miedo que no se permitía contemplar muy a menudo. ¿Era ella la segunda opción? Guardó silencio.
El empresario le sostuvo la mirada a quien inició ese interrogatorio y se relamió los labios.
—¿Qué clase de pregunta es esa? —preguntó despacio mirándolo a los ojos. Estaba absorto. Si de esa manera creía que pensaba, ¿qué opinaba realmente de su persona?
El abogado respir