Ciabel no comprendía dos cosas. La primera era que si lo que hacían estaba mal, ¿por qué se sentía tan egoístamente bien? La segunda, en cambio era ¿Se arrepentiría de lo que estaba por hacer?
Era probable. No veía a la relación que tenía con Damián como algo que pudiera durar, él nunca dio alguna señal que sirviera para demostrar que algún día, ni siquiera pronto, dejaría a su mujer para estar con ella.
La idea era absurda y esa era la razón por la que a pesar de todo, había decidido seguir ad