La luz molestaba al entrar. Gruñó de manera gutural e intentó moverse, lo que lo hizo consciente de lo increíblemente pesadas que sentía sus extremidades. Abrió los ojos con suavidad acostumbrándose a la luz. Su mirada se conectó con la de Clarissa, quien estaba sentada en una silla con un libro en la mano.
—¡Damián! —Una increíble expresión de alivio atravesó su mirada. Sonrió ligeramente, dejó las cosas en su lugar y se acercó agachándose a su lado. Tomó su muñeca—Estaba asustada —susurró.
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