No muchas veces la impulsividad dejaba paso a la lógica en el mundo de emociones de Ciabel. En aquel lugar tapoco lo hizo y no le importó —o más bien, no consideró ni recordó— la posibilidad de que la esposa estuviera ahí.
Sutilmente, apartó la mano de la de Damián y echó un vistazo a sus espaldas. Una pelirroja que reconoció en un instante estaba agachada a la altura de un pequeño rubio y le explicó algo a este en voz baja. Seguidamente, alzó la mirada y sus ojos se conectaron.Tomó aire. Ya c