Logan no fue a cenar a la casa esa noche, ni al día siguiente pasó a saludar antes de irse a trabajar, como de costumbre. Ciabel, por otra parte, no estuvo demasiado concentrada en las tareas. Tanto así, que en cuanto escuchó el sonido del timbre y se dispuso a bajar las escaleras chocó contra una pared. Bajó a regañadientes y frotando su frente, pues fue la que recibió el gran golpe. Abrió la puerta con una mirada de adormecimiento más que evidente. Vio de soslayo la ropa y levantó la mirada