Nino
En el momento en que las angustiadas llamadas telefónicas de mis amigos comenzaron a ser para mis padres y no para mí, comprendí que debía ser fuerte y regresar. La necesidad de refugio que sentía no había conseguido nada más que preocupar a quienes me apreciaban, aun cuando no parecía ser digna de ello. Fue así como me despedí entre lágrimas de los cariñosos brazos de mi madre, buscando volver con valentía a afrontar la decisión que yo misma había tomado. Creo que nunca me fue más difícil