Manu
Pensé que Nino era capaz de entenderme, pero cuando la observé salir de su habitación con aquel hermoso vestido negro, supe que en realidad era una tramposa malvada y cruel. Y si cualquier persona hubiese osado sugerir que era una casualidad, habría sido capaz de apostar mi vida a que se equivocaba. Nino lo hizo a propósito, con la intención de castigarme por mi incompetencia social y negarme a asistir a la inauguración de la exposición.
—Ya nos vamos Manu... ¿seguro no quieres acompañarn