Nino
Acepté con alegría convertirme en su lienzo, aunque la convicción con que me lo pidió, dejaba poco espacio para dudarlo. Tras el sí, Manu comenzó a correr.
—Bien, estamos retrasados. Retrasados. Retrasados. Tienes que ir al vestidor, sacarte la ropa, yo te esperaré abajo. ¡No bajes sin ropa! Tras el biombo hay una manta blanca para que te cubras. Pero no puedes cubrirte mientras te pinto, ahí si debes quitarte la ropa, solo no te la quites antes, quiero decir, sí, quítatela, cúbrete, y lu