Manu
Ese sábado me preocupé de arreglarme para verme algo más... ¿apuesto? Es vergonzoso asumirlo, pero sí, quería que me mirara, que pensara que con mucho esfuerzo podía intentar lucir casi tan genial como ella. Me duche tres veces, hice mis ejercicios de relajación, la pinté, la pensé, la soñé. Media hora antes de la hora acordada, ya estaba listo para verla, y como sabía que me pondría nervioso, fui hasta mi taller, que volvía a ser el mejor lugar para relajarme.
Si bien sabía que Nino no ll