Ximena, mirando el rostro serio del hombre, se sintió impotente. Al no encontrar un camino a través del dinero, tuvo que cambiar de tema.
—¿No temes que Manuela se sienta triste y enojada si se entera? —Ximena observó cuidadosamente la expresión del hombre.
Lamentablemente, él respondió sin emoción con unas pocas palabras: —No es asunto tuyo.
...
Las 8 de la mañana, en la oficina.
Mientras Alejandro estaba en una reunión, Ximena se dirigió al baño. Al salir, se encontró con Manuela lavándos