—¿Todavía eres tan descarada en querer dar explicaciones? —La voz de Alejandro sonó fría y con tono de burla.
Una amarga sonrisa se asomó en los labios de Ximena. ¿Qué más podía explicar? Era evidente que las grabaciones de seguridad habían sido manipuladas, pero no tenía pruebas.
—¡Habla! —Con el grito enojado de Alejandro, Ximena no pudo evitar temblar.
Una sensación de injusticia la invadió y cerró los ojos impotentes.
—¿Qué más puedo decir?
Su respuesta apática solo aumentó la irritaci