Doña Alicia se apresuró a acercarse y saludar: —Señor, ha regresado.
Alejandro entregó su abrigo a doña Alicia.
—¿Dónde está ella?
Doña Alicia respondió: —La señorita Pérez subió hace un momento. Apenas tocó su comida y parecía de muy mal humor.
Alejandro frunció el ceño. Ni siquiera le había preguntado todavía acerca del incidente con Manuela y ya estaba de mal humor. Echando un vistazo a los platos apenas tocados en la mesa, subió las escaleras, tocó su puerta de manera fría y esperó.
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