—¡Estoy harta! No soy buena en esto —espeté histérica.
Cold estaba a mi lado tratando de ayudarme.
—Señora…
—¡Eleri! Maldita sea, llámame por mi nombre, tengo un arma y no sé cómo usarla así que soy peligrosa.
Mi siseo lo hizo sonreír y casi hago lo mismo pero la voz detrás de mí llamó mi atención haciéndome olvidar por un momento la ansiedad que me provoca no dar en el blanco.
—¿Qué pasa? ¿Por qué estás amenazando a Cold?
Si no lo conociera mejor diría que está divertido con mi actitud.
Me vo