—Necesito que esta noche te arregles, daré una fiesta y necesito que seas mi anfitriona.
Acabamos de salir de la habitación, curiosa me giré a verlo.
—No pareces muy entusiasmado con la fiesta.
—Probablemente porque no me gustan los lugares con demasiada gente pero es necesario.
No voy a preguntar por qué debe hacer una fiesta que no quiere, sé que se trata de la mafia, sin embargo, extiendo mi mano para tomar la suya y darle un apretón suave.
—Haré que esta vez la disfrutes, no te preocupes —le