AARON
Solo hay un nombre que se repetía en mi cabeza mientras me recuperaba.
Eleri.
No podía dejar de pensarla incluso en medio de la bruma dolorosa.
Después de que el hijo de perra de Demetrio me disparara en la cabeza, Sage me llevó al hospital sin decirle a nadie.
Por meses estuve en coma y solo el primo de mi mujer sabía mi paradero.
Cuando desperté pensé en ella, en mis hijas.
—¡¿Dónde está Eleri?!
Esa fue la primera pregunta que hice.
Sage me lo contó todo.
Ella pensaba que yo estaba muer