—Quiero que me digas todo lo que te pasó —susurró en mi oído haciéndome estremecer.
Empujé con mis manos su pecho y Aaron me dejó ir, pero no demasiado lejos.
Pronto tomó mi muñeca con delicadeza guiándome a un sofá donde me hizo sentar clavando la mirada en mí.
—A penas recuerdo. No sé si fue el golpe que me di en la cabeza lo que desató todo o…
Me quedé callada mordiendo mi labio inferior y Aaron me miró con el ceño fruncido.
—¿O qué?
—No sé si te dijeron como me golpeé la cabeza —murmuré va