—Iremos por unos documentos a mi empresa, después te llevaré.
Seguramente le quedaba de paso, por eso no pregunté por qué me había llevado él.
Caminé justo detrás de él detallando lo guapo que lucía con aquella camisa negra arremangada que me mostraba sus antebrazos sexys donde podía ver sus venas marcadas.
Carraspeé incómoda con el giro que estaban dando mis pensamientos.
—¿Tienes una empresa? Pensé que todo lo que movías era ilegal —le pregunté para tener algo en que pensar que no fuera su a