La banda comenzó a tocar un vals sencillo, pero encantador. El centro del salón, el mismo donde se celebraban tantas fiestas de los trabajadores, había sido decorado con flores blancas y luces. El suelo de madera brillaba a la luz de las lámparas colgantes, y el aire olía a pastel, vino, cerveza y alegría.
Fernando tomó a Natália por la cintura y la guió en el baile con pasos firmes
El murmullo cesó. Todos observaban encantados mientras la pareja giraba en medio del salón, con una naturalidad q