Ya dentro de la camioneta, Carlos lanzó una mirada curiosa a Natália antes de abrocharse el cinturón.
—¿Qué ha pasado entre tú y Mariana? —preguntó, con voz tranquila, pero con expresión preocupada.
Natalia se recostó en el asiento y soltó un suspiro.
—Tu hermana me odia. Solo intenté invitarla a montar a caballo conmigo.
Carlos negó lentamente con la cabeza.
—No creo que sea por celos de Fernando. A pesar de los planes de mi madre, a Mariana nunca le gustó de esa manera.
Natalia volvió la cara