Nicolás Roussel, mi compañero de universidad que tuvo un accidente automovilístico durante nuestro segundo año, estaba frente a mí.
Su madre, emocionada y casi sin poder contenerse, comenzó a hablar con cautela, pero con evidente ansiedad:
—Esmeralda, disculpe que la moleste, pero no puedo evitar preguntarle... ¿cómo va la investigación del chip de inteligencia artificial que puede ayudar a las personas a volver a caminar? ¿Hay esperanza con eso?
—Cuando Nicolás estaba en la universidad, siempre