—¡Ánimo!
…
Al subir al auto, Mila me miró, emocionada.
—¿Estás pensando en volver al laboratorio?
No por nada es la persona que mejor me conoce. Yo no había dicho nada, solo había tomado esa decisión en mi mente, pero, ella ya lo había entendido todo.
Esa vez en la cafetería, al escuchar a mi profesor decir que aún estaba a tiempo de regresar, algo se encendió en mí. Desde entonces no he podido dejar de pensar si de verdad podría volver al laboratorio, si debería regresar para retomar lo que más