No sé si Adam estaba ocupado, porque antes, siempre que lo llamaba, contestaba al instante. Pero esta vez tardó bastante en responder.—Esmeralda, mi vida.
Su voz seguía sonando alegre, suave, cariñosa, sin señales de nada raro.
Pensé que en ese momento debía estar abrazando a otra mujer, y aun así me hablaba con ese mismo tono lleno de romance.
Eso me revolvió más la cabeza.
No sé si es algo que pasa entre hombres y mujeres, pero yo, como mujer, siempre he sentido que si de verdad amas a alguien