—Esmeralda, de verdad eres tan... —Fiorella estaba a punto de decir algo como: —Por tu orgullo, te vas a quedar por fuera. Si no vienes con nosotros, ¿cómo vas a entrar?Justo en ese momento, unas personas salieron del evento.
Al frente iba un hombre de cabello canoso.
Al verme, el hombre, que antes tenía una expresión seria, mostró una gran sonrisa.
—¡Esmeralda! ¡Por fin llegaste!
Sonreí y me acerqué a él.
—¡Profesor Weiss, qué gusto verlo!
La última vez, en el Foro Tecnológico de Alto Niv