Justo cuando David estaba a punto de decir algo, Luna entró, furiosa.
—Esmeralda, ¿cómo puedes ser tan desalmada? David resultó gravemente herido por salvarte, ¡y tú ni siquiera fuiste a verlo ni una sola vez! ¡Y ahora lo tratas así!
Luego, tomó a David del brazo y le dijo con voz entre cortada:
—David, ¡no le ruegues más! Si ella quiere divorciarse, ¡pues divórciate y ya está! ¡Una bruja como ella no tiene amor en su corazón!
—Si de verdad te amara, ¡jamás te trataría así!
No se podía