—¡Él me trataba muy bien! ¡Tan, pero tan bien! Era mi propio padre… Dime, ¿quién podría imaginar que todo era una mentira?
Que, siendo sincero, solo quería criarme como un niño mimado y arrogante…
—Me dejó una herida imborrable. Me convirtió en alguien completamente distinto. Antes era un hombre brillante, confiado, creía en que este mundo es un mundo donde los buenos ganan…
Pero, después de eso, empecé a dudar de todo. A cuestionar cada gesto de amabilidad.
—Siempre intenté reprimir esa c