La conversación con los niños no había sido fácil ni liviana para Samantha. Había tratado horas antes de decírselos, pero no había podido hallar las palabras correctas.
Mucho más cuando los chicos apenas despertaron, comenzaron a preguntar ilusionados, a qué hora iría su padre a verlos porque querían jugar con él.
Eso terminó por derrumbar todo el argumento que la joven había armado para enfrentarlos.
Y esta vez, no estaba Martín para apoyarla ya que había tenido que retirarse. Así que esta vez