¡Quiero Recuperarte!.
La noche ya había caído sobre la ciudad cuando Mariana regresó a la casa de huéspedes donde se alojaba. El cansancio era evidente en su rostro, pero también había una extraña calma que la envolvía cada vez que lograba ver a Yamir, aunque solo fuera por unos minutos a través de una reja, sin poder abrazarlo.
Al entrar, se encontró con Edward sentado en la sala. Tenía un expediente abierto sobre sus piernas, pero sus ojos estaban fijos en la puerta.
—Por fin llegas —dijo mientras cerraba la carpe