No Podrán Encontrarnos.
Mariana salió del taxi justo cuando este se detuvo frente a la estación de tren. Con las manos temblorosas, pagó al conductor y, abrazando a Yamir contra su pecho, se apresuró hacia la entrada, sintiendo la presión del tiempo y el peligro acechando a su alrededor.
El lugar estaba lleno de movimiento y ruido. Viajeros arrastraban maletas de diversos tamaños, algunos con rostros cansados y otros con sonrisas de anticipación. Los empleados de la estación se movían de un lado a otro, organizando el