Giorgio permanecía frente al enorme espejo de la sala del novio mientras terminaba de acomodar las mancuernas plateadas de su camisa. A su alrededor todo rebosaba lujo. Los empleados iban y venían ultimando detalles, las voces de los invitados se escuchaban cada vez más cerca y el sonido de un cuarteto de cuerdas anunciaba que la ceremonia comenzaría en pocos minutos. Todo estaba preparado para la boda más importante de las familias Bellamonte y Weiss. Todos parecían felices, emocionados, orgul