Mundo ficciónIniciar sesiónMuchos años después, Giorgio comprendía que aquella frase había sido una de las pocas veces en su vida en las que había deseado equivocarse.
Ahora estaba en la clínica, con un miedo que lo paralizaba, apoyó lentamente la frente sobre las manos unidas. Tenía los nudillos ensangrentados por los golpes que le había dado







