Cuida muy bien tus decisiones.
La mañana llegó y Gio dormía abrazando a Lia con fuerza, pegándola completamente a su cuerpo, como si incluso dormido temiera que alguien pudiera arrebatársela. Lia abrió lentamente los ojos y sintió el calor de su piel envolviéndola. Una sonrisa apareció en sus labios. Con cuidado de no despertarlo, comenzó a dejar pequeños besos sobre su pecho, suaves y pausados, recorriendo su piel con infinita ternura. Pronto sintió cómo los brazos de Gio se apretaban aún más alrededor de su cintura, hasta