Unos días después, Emma decidió llevarlo al jardín para que tomara un poco de aire fresco y el sol de la tarde; todo para mejorar su estado.
Una vez más la casa estaba sola y es que desde que los gritos y peleas cesaron, la familia al fin tuvo la libertad y tranquilidad para continuar con sus vidas.
—Quiero estar un momento a solas —pidió Oliver de pronto.
—Está bien, iré a preparar algo de cenar y volveré en un rato —accedió, pues no veía problema en dejarlo solo; después de todo merecía su tie