Luego de un rato el doctor Álvarez llego por ella y se dirigieron al lugar donde la fiesta tendría lugar.
Al bajar, el aparcacoches se llevó el auto y ellos se dirigieron hacia la entrada; donde un par de empleados tomaron sus abrigos. En ese momento, Emma se sintió aún más insegura e incluso estuvo a punto de echarse a correr fuera de ahí.
—Ni se te ocurra —le advirtió el doctor.
—No sabe lo que estoy pensando —respondió segura de que era de tal modo.
—Te conozco. Sé que quieres salir de aquí