TU BOCA

CAPÍTULO 24

Yo no podía creer lo que estaba escuchando. Sentí que esa idea no entraba en mi cabeza.

—Estás loco —le dije—. No es posible que hayas permitido que otro lobo tocara a tu esposa mientras los veías.

Kaleb se sentó sobre mi tocador y me dió una caricia en la mejilla

—Cristal estuvo de acuerdo —respondió—. Y es una tradición. Cuando un Alfa no preña a su esposa en dos meses, se permite que otro lobo lo cubra. Si queda embarazada, ese hijo es mío. Esa ley existe desde siempre.

Me quedé
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