CAPÍTULO 48
Sabía que Úrsula era una informante de Román. En cuanto llegamos, le pedí a mi padre unos minutos para hablar con ella a solas. Él estaba muy nervioso y me pidió, casi suplicando, que no la tratara mal.
—No quiero más discusiones en esta casa.
Solo asentí. No tenía fuerzas para discutir.
—Solo le preguntaré algunas cosas que necesito aclarar.
Papá salió de la habitación, Úrsula empezó a caminar de lado a lado analizando cada rincón. Luego me aplaudió con esa ironía que siempre u