Capítulo 84
El médico revisó a Hades con rapidez. Su rostro estaba serio, y supe que algo malo le pasaba.
Me pidió que me quedara a su lado mientras enviaban a buscar a la bruja de la manada.
Hades respiraba como si le faltara aire. Cada inhalación era un esfuerzo, un sonido entrecortado que me ponía los nervios de punta. Tenía la piel fría y sus manos temblaban.
Mi loba empezó a inquietarse dentro de mí. Se movía como un animal encerrado, golpeando contra mi pecho, empujando mis costillas, e