Capitulo 59
Salí de la casa sin despedirme de nadie. No tenía fuerzas. Me subí al coche y manejé sin rumbo durante horas. Decidí regresar a la región sur. Sabía que no era el momento, pero estaba destruida. Mi papá había muerto y, aunque no fuera justo, en el fondo me sentía culpable. Sentía que lo había puesto en peligro.
El viaje fue largo. Doloroso. Cada kilómetro pesaba. Lloré hasta quedarme sin lágrimas.
Cuando llegué a la región sur, fui directo a la casa de Minerva. Ella me recibió sorprendida. Leticia también estaba ahí. Minerva me contó que Úrsula le había escrito, relatándole todo lo sucedido. Dijo que, a pesar de todo, me iba a apoyar. Que Úrsula le había pedido que me echara a la calle, pero ella se negó.
—No estás sola —me dijo—. No voy a darte la espalda.
Asentí, agradecida, pero agotada.
No pasó mucho tiempo antes de que Hades se enterara de mi regreso. Llegó de inmediato. Entró a la casa con una sonrisa forzada. Me saludó, pero apenas lo miré. No tenía energía para lid